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29 de marzo de 2010

Un Implante Produce Células que Matan al Cáncer

Uno de los mejores subterfugios del cáncer es su habilidad para ocultarse del sistema inmunológico. Un método nuevo para el tratamiento del cáncer llamado inmunoterapia podría liberar a algunos pacientes del conjunto extenuante de tratamientos de quimioterapia al volver a entrenar a los propios defensores del cuerpo, las células del sistema inmunológico, para que reconozcan y destruyan a los tumores.
Los investigadores de la Harvard University recientemente desarrollaron un modo simple para lograr esto dentro del cuerpo: un implante con un polímero que entrena a las células del sistema inmunológico para que ataquen al cáncer.


El método experimental demostró un gran éxito en los estudios con animales, aumentando la tasa de supervivencia de los ratones con melanomas mortales del 0 al 90 por ciento. El implante también podría utilizarse para tratar enfermedades del sistema inmunológico tales como artritis y diabetes; y potencialmente, para entrenar a otros tipos de células, incluso células madre para que reparen el daño del cuerpo.
Los métodos usuales para la inmunoterapia del cáncer son complejos y tuvieron poco éxito en los ensayos clínicos, dice David Mooney, un profesor de bioingeniería en Harvard que lidera el desarrollo del implante. Primero se extraen células inmunológicas llamadas células dendríticas del cuerpo del paciente; luego se las expone a activadores químicos y a antígenos específicos del cáncer.
Estas células se vuelven a inyectar al paciente, donde deberían (en teoría) viajar hasta los nódulos linfáticos donde activarían otro grupo de células llamadas células T, y las entrenarían para atacar al tumor. Pero las células dendríticas son frágiles, y si bien, este método aumentó la supervivencia en los ratones, no hizo que se redujeran los tumores en las pruebas clínicas que se hicieron en humanos. “Cuando transplantas las células, virtualmente se mueren todas, y tienes muy poco control sobre lo que hacen cuando las vuelves a implantar”, dice Mooney.
Así que su equipo enfrentó al problema con un método diferente, pensando que “tal vez podamos realizar todo esto dentro del cuerpo”. Mooney y su grupo de investigación crearon un polímero que puede realizar dentro del cuerpo lo que las inmunoterapias complejas hacen fuera de él. Describen el diseño y el rendimiento de un implante contra el melanoma en la última publicación de Nature Materials.
El polímero tiene un historial de uso seguro en los humanos (en suturas biodegradables por ejemplo). Primero ataca a las células dendríticas al liberar un tipo de señal química llamada citosina. Una vez que las células están ahí, se alojan temporalmente en huecos semejantes a las esponjas del polímero, y eso permite que las células se vuelvan altamente activas.
El polímero porta dos señales que sirven para activar las células dendríticas. Además de exhibir antígenos específicos contra el cáncer para entrenar a las células dendríticas, también está cubierto de fragmentos de ADN, la secuencia del cual es típica de las bacterias. Cuando las células se unen a esos fragmentos, se activan mucho.
“Esto hace que las células piensen que están en medio de una infección”, explica Mooney. “Frecuentemente, las cosas que les puedes hacer a las células son fugaces, especialmente cáncer, donde los tumores evitan que el sistema inmunológico genere una respuesta fuerte”.
Los investigadores de Harvard descubrieron que este irritante extra era necesario para generar una respuesta fuerte. Cuando se lo implantó justo por debajo de la piel de ratones que portaban una forma mortal de melanoma, el polímero aumentó su tasa de supervivencia a alrededor del 90 por ciento. Por contraste, las inmunoterapias convencionales que exige tratar las células fuera del cuerpo tienen una efectividad del 60 por ciento, dice Mooney.


Sin embargo, una cosa que todavía no se probó es si el tratamiento es efectivo a largo plazo; y si el cuerpo reconocerá las células de cáncer meses o años después, cuando el polímero se haya biodegradado. La mayoría de las muertes por cáncer están causadas por tumores secundarios llamados metástasis que surgen de una sola célula que abandona al tumor primario.
La habilidad del sistema inmunológico para recordar a los agentes causantes de enfermedades a largo plazo es una de las razones por las cuales la inmunoterapia para cáncer parece ser tan prometedora. Una vez que se entrenó a las células para reconocer y atacar un tumor, el sistema inmunológico debe preparase para combatir la reaparición del cáncer.
Mooney dice que está trabajando actualmente en estudios a largo plazo. “Sólo piensen en lo beneficioso que será para los pacientes que se reprograme su sistema inmunológico para que luche contra las enfermedades en forma sostenida”, concluye Polverini.

Fuente: Tecnology Review
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11 de noviembre de 2009

Un spray de células de la piel para curar quemaduras

De forma tradicional, los tratamientos para las quemaduras de segundo grado consisten en remedios que parecen ser peores que la enfermedad: se corta un trozo de piel de otra zona del paciente y se injerta sobre la quemadura. El proceso funciona, pero aumenta el dolor del paciente y duplica el área a ser curada.

Una tecnología relativamente nueva tiene el potencial de curar las quemaduras de forma mucho menos invasiva que los injertos de piel. Con sólo una pequeña biopsia de piel y un kit ya preparado, los cirujanos pueden crear una suspensión de las células basales de la piel—las células madre de la epidermis—y rociar la solución directamente sobre la quemadura, con resultados comparables a los de los injertos de piel.


El spray celular está pensado para tratar quemaduras graves de segundo grado, en las que las dos capas superiores de la piel están dañadas pero el tejido subcutáneo aún está intacto. Las quemaduras de tercer grado, de mayor gravedad, aún necesitan el uso de injertos de piel. El spray, cuyo uso ya está aprobado en algunos países, ha despertado el interés del Ejército de los Estados Unidos. El Instituto de Medicina Regenerativa de las Fuerzas Armadas está financiando unas pruebas en más de 100 pacientes, y que se espera comiencen antes de que acabe este año.

La tecnología, desarrollada por la cirujana australiana Fiona Wood, está basada en células, y entre ellas se encuentran las células progenitoras de la piel y las melanocitas encargadas del color, que se concentran en mayor medida dentro de la unión entre las dos capas superiores de la piel. Gracias a un kit paso-a-paso denominado como ReCell, los cirujanos pueden cosechar, procesar y aplicar estas células para tratar quemaduras de hasta 10,5 pies cuadrados de grande. El kit, que ha puesto a la venta Avita Medical, una compañía de medicina regenerativa con sede en el Reino Unido, es un pequeño laboratorio del tamaño y forma de una funda de gafas de sol.

Después de extraer un pequeño trozo de piel cercana a la zona de la quemadura (cuanto más cercana sea la biopsia, se logrará un mejor color y textura), el cirujano lo coloca en el pequeño incubador del kit junto a una solución de enzimas. Las enzimas separan las células de la unión dermis-epidermis, y el cirujano las cosecha mediante su extracción de las capas de la dermis y la epidermis y su suspensión en una solución. La mezcla resultante se rocía sobre la herida, repoblando así el lugar de la quemadura con células basales del lugar donde se extrajo la biopsia.

“En la actualidad, el tratamiento de cualquier quemadura que requiera un injerto de piel se lleva a cabo con la misma tecnología que llevamos usando desde hace 30 años,” afirma James Holmes, cirujano y director médico del Centro de Quemaduras del Centro Médico Baptista de la Universidad de Wake Forest. La práctica actual con las quemaduras de gran tamaño requiere injertos de piel donante que van desde un cuarto hasta el tamaño completo del área de la quemadura. ReCell sólo necesita cuatro centímetros cuadrados. “Esto te permite tomar una biopsia de piel muy pequeña y procesarla en la mesa de operaciones utilizando un paquete ya preparado,” afirma Colmes. “Se pude cubrir un área 80 veces mayor que el tamaño de la biopsia.”

Holmes es el investigador principal de unas pruebas en varios centros de próxima ejecución y que se dedicarán a hacer comparaciones entre los injertos y ReCell. Los pacientes de las pruebas actuarán como sus propios controladores: si una víctima de quemadura tiene una quemadura de segundo grado lo suficientemente grave como para ser tratada con injertos de piel, la mitad de la quemadura se tratará de ese modo y la otra mitad se tratará con el spray de células.

Fuente: Technology Review
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